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Escritos de narrativa, teatro y análisis

Tres hombres

En el extremo izquierdo, uno de ellos está de espaldas, gira su cabeza hacia la derecha mostrando su perfil. Acaba de hablar porque su boca está ligeramente entreabierta con el labio inferior saliente como si la última palabra hubiera terminado en “o”, o en “u”, o como si se tratara del rastro de un mohín de ternura, el beso imaginario que en su mente ha estallado como un flash. El entrecejo está levantado, podría decirse de tristeza si no fuera porque sabemos que está viviendo una situación de gran alegría, más que eso, un objetivo glorioso que ha sido alcanzado contra muchos pronósticos agoreros. También podría interpretarse que, lo que para muchos era así, para él no lo era y, en este momento de gloria, sólo prevalece el recuerdo doloroso de sus compañeros muertos y la responsabilidad sobre la gran tarea que se avecina tiene un peso predominante en sus emociones.

         El segundo hombre está de frente en el centro de la imagen. Mira al anterior seriamente. Es muy difícil describir su expresión sin contaminarme por el conocimiento de quiénes son. Podría decir que es una expresión de gran admiración, devoción tal vez, pero sólo alcanzo a repetir que está muy serio escuchándolo. Si dejo libre a mi imaginación puedo decir que también hay un tenue rastro de tristeza en la expresión de sus ojos, pero no podría culpar a nadie si estuviera en desacuerdo conmigo. Hay un detalle más, mientras que el primero está con las manos en la cintura, el segundo tiene los brazos cruzados. Imposible resistirse a la comparación: las manos en la cintura para descansar los brazos sin perder la actitud desafiante, y los brazos cruzados en una espera subordinada, pasiva.

         El tercer hombre está a la derecha cerrando la imagen, algunos centímetros más atrás, de tal manera que, al mirar al primero, su espalda y su rostro están a unos cuarenta y cinco grados del plano de la imagen. Su sonrisa es amplia, contagiosa, contrasta con la seriedad del segundo hombre. El mismo comentario del primero ha producido reacciones totalmente opuestas en los otros dos, a menos que el segundo tenga una reacción más tardía, coherente con una actitud siempre expectante del primero; tal vez la sonrisa haya aparecido un instante después de que la fotografía fuera tomada. Otra interpretación posible es que el comentario humorístico haya partido del tercer hombre y que el primero esté a punto de contestar bajo la mirada expectante del segundo. 

         La expresión del tercer hombre es la más coherente con el momento, hay una gran alegría en su perfil, las arrugas se despliegan desde su ojo izquierdo evidenciando la amplitud de su sonrisa, hasta se podría decir que es una risa, sí, una risa que nos contagia su intensa alegría y nos impulsa a zambullirnos desde el corazón para fundirnos en un abrazo de emoción fraternal.