Skip to content

Escritos de narrativa, teatro y análisis

Porcentaje infame

El 2015 evidenció que era posible que todos los sectores antiperonistas se nuclearan en la figura de Macri.  La contribución fundamental la aportaron los radicales, que se sacaron definitivamente la careta de progresistas.  Pero el triunfo en segunda vuelta se lo dieron aquellos que, sin ser antiperonistas, estaban desencantados con el gobierno de Cristina por algunas medidas que, es justo decirlo, fueron equivocadas.  Representan alrededor del 10% de los votantes y hoy están de vuelta, razón por la cual el 37% de Scioli se transformó en el 47% de los Fernández.

            Pero el objetivo de este escrito está dirigido a ese porcentaje de la población que, a pesar del harto evidente desastre del gobierno de Macri, lo ha vuelto a votar. Calificarlos solamente como gorilas es minimizar su característica infame, porque parecería asociada a una simple rivalidad política.  La verdadera esencia de su comportamiento radica en un sentimiento de odio hacia los pobres, porque les temen, porque en su miserable egoísmo individualista desean que existan siempre para sentirse superiores.  Por esa razón, el mínimo ascenso social de los pobres lo consideran una amenaza a su condición de justos herederos de su admirada oligarquía. No es a Cristina a quien odian, ni siquiera al peronismo, pero se avergüenzan en expresar el verdadero sentimiento que los domina porque evidenciaría su ruindad. Aunque haya algunos que, en un descontrolado ataque de furia, actúan como voceros representativos y se atreven a gritarlo: “Hay que matar a todos esos negros de mierda”

            Lamentablemente, ese 30% representa a demasiada gente y es muy difícil que abandonen su odio. Mientras que la totalidad de aquellos votantes al Frente de Todos, que no somos pobres, sentimos por ellos solidaridad y cariño, ese núcleo infame siente  odio o, a lo sumo, indiferencia. La explicación radica en un atributo que no es ideológico ni político, sino que es moral, la sensibilidad social frente al sufrimiento ajeno.

            Aceptémoslo, “Nunca seremos todos, nos basta con ser la mayoría”.