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Escritos de narrativa, teatro y análisis

Adversarios y Enemigos

Argentina es un país económicamente dependiente. Debe importar insumos para el funcionamiento de la industria que, además, es mayoritariamente extranjera. La gran mayoría de la maquinaria es importada y paga regalías por el uso de tecnología que no ha generado. Todo ese gasto cuantioso debe afrontarlo con los dólares generados por los derechos de exportación, en su gran mayoría de granos, carnes y materias primas, ya que los productos con valor agregado son una minoría.

Siempre sufrió esta dependencia, aunque hubo momentos menos desfavorables por los buenos precios internacionales de lo exportable.

Hoy, a pesar de que se ha recuperado la Soberanía Política, la monstruosa deuda externa generada por el gobierno de Macri acentúa más aún la dependencia.

No es la intención de este artículo poner el énfasis en las medidas económicas que se están tomando para mejorar la situación, sino analizar el reflejo de esta dependencia en la sociedad.

Inevitablemente, como sucede en nuestro país y en cualquier otro país dependiente, el poder económico, concentrado en bancos, terratenientes y grandes empresarios, es aliado de los países con los cuales tienen relación comercial y constituyen los responsables de nuestra dependencia. Hay un porcentaje minoritario de la sociedad que recibe los beneficios de esta relación y otro porcentaje mayor al anterior que aspira a recibirlos. Por lo tanto, todos estos sectores están en desacuerdo con cualquier proyecto que pretenda enfrentar la dependencia. Han adquirido la ilusión de que viven en otro país, comparable con cualquier otro de alto ingreso per cápita, y no les importa en absoluto lo que les suceda a la mayoría del pueblo que vive en malas condiciones y angustiada por la incerteza de un futuro mejor. No adhieren a un proyecto de país, sino al de una colonia que consolide la dependencia, es decir, no están dispuestos a participar de un proyecto inclusivo común.

Adversarios son quienes se enfrentan por un objetivo común: Boca y Ríver por ganar el campeonato, por ejemplo. Enemigos son quienes tienen objetivos completamente opuestos.

Es un error considerar a la alianza Cambiemos como un adversario. Puede ser una táctica adecuada elaborar políticas que explícitamente convoquen a cerrar la grieta, pero no habría que perder de vista que la dirigencia y la mayoría de sus votantes están dispuestos a claudicar ante cualquier enemigo externo para asegurar sus privilegios, es decir, no son adversarios, sino enemigos.

Un porcentaje minoritario del 40% que votó a Macri podría ser recuperado para el proyecto nacional, pero creer que sería posible incluir a todos es de una ingenuidad peligrosa, especialmente teniendo en cuenta lo que acaba de pasar en Bolivia.

La tarea prioritaria sería asegurar el 48% para las próximas elecciones y, en segundo lugar, la búsqueda de ese virtual porcentaje que quizás pudiera recapacitar.

Dentro del sistema electoral nos basta con ser la mayoría, pero si se agudizaran las contradicciones entre la mayoría del Pueblo y esa minoría cipaya, habría que hacer como en Venezuela y garantizar el apoyo incondicional de las FF.AA. al proyecto nacional. Soberanía política es una condición necesaria para alcanzar la Justicia Social, pero no es suficiente, se necesita también Independencia Económica.