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Escritos de narrativa, teatro y análisis

Reversión

¿Es posible llegar a un estado en el que la gran mayoría de la población  vote con la confianza de que las promesas de los candidatos podrán cumplirse porque están bien fundamentadas? ¿O, por el contrario, se trata de una utopía, porque por falta de instrucción, tiempo o ganas, la gran mayoría nunca se interesará por comprender la realidad y habrá quienes votarán por fe y otros por odio y prejuicios.

            En este escrito se propone una respuesta.

Datos históricos

Es conveniente analizar la composición de voto histórico del Peronismo porque, a pesar de haber transcurrido 80 años desde el primer triunfo y que la sociedad sufrió cambios considerables, puede detectarse una cierta regularidad que debe ser tenida en cuenta a la hora de planificar una campaña electoral, algo que no ha sucedido nunca. Cuando el Peronismo pierde se habla del voto antiperonista, lo cual es parcialmente cierto, pero no se hace el consiguiente análisis cuando se gana.

En la siguiente Tabla se muestran, por año de elecciones presidenciales, el porcentaje de votos de los frentes hegemonizados por el Peronismo, el de la primera Oposición y el porcentaje que suman los restantes partidos, cuyo número está entre paréntesis.

AñoFrente peronista1ª OposiciónResto
194652435(4)
195263325(6)
1973622414(2)
198340528(9)
1989473716(9)
1995502921(12)
1999384814(8)
200346 (Menem+Kirchner)1638(16)
2007472330(12)
2011541729(5)
2015 1ª373429(4)
2015 2ª4951
2019484012(4)
2023 1ª373033 (3)
2023 2ª4456

Como puede apreciarse, en 1983 y 1999, el Peronismo obtuvo 40% y 38%, respectivamente. En las otras dos  elecciones que perdió,  2015 y 2023, obtuvo en las primeras vueltas el 37%. Por otra parte, el promedio de los porcentajes de las otras 9 elecciones triunfantes fue del 52%. Puede afirmarse, entonces, que existe un porcentaje de votos entre el 10% y el 14% que es fluctuante, pero no es antiperonista, porque vota alternativamente al Peronismo y a la Oposición.

            Este porcentaje es muy importante porque define las elecciones y, dado que no es un voto cautivo, habría que encontrar, para las próximas elecciones, una forma de captación que generara su confianza en la propuesta del Frente Peronista, superando la campaña antiperonista de los medios hegemónicos de difusión. A pesar de que no se ha hecho nunca un análisis sociológico de este sector de la población, es posible hacer una estimación. Sobre 28.000.000 de votantes promedio, un 38-40% representa alrededor de 11.000.000 de votos y un 52% alrededor de 14.000.000. Dado que  hay alrededor de 16.000.000 de trabajadores, lo más probable es que este porcentaje fluctuante de 3.000.000 estuviera compuesto de trabajadores.

Como consecuencia, esta realidad plantea una contradicción, porque serían trabajadores que, a veces, votan políticas que no los favorecerán.

Voto

En el Peronismo, el voto es un acto de fe. En su reemplazo, podría decirse que es un acto de confianza en los candidatos del partido, ya que la confianza se refiere a las personas: “tengo confianza en que esta persona cumpla lo que dice”. El problema es que la confianza no está basada solo en la persona, sino también en la verosimilitud de la promesa. Por lo tanto,  cuando un candidato peronista dice que se aumentarán los sueldos y jubilaciones, bajará el desempleo y crecerá la economía, sin decir cómo podría hacerse, el hecho de votarlo implicaría un profundo acto de fe, no de confianza, porque no hay forma de evaluar la factibilidad  de la promesa.

            Por el contrario, el voto antiperonista está basado en el odio y/o en prejuicios pero, asimismo, no les importa cuál es el candidato al que voten mientras exprese un marcado antiperonismo. O sea, también están votando por fe.

            Por otra parte, el voto fluctuante, que no es antiperonista, vota por oposición a los resultados del gobierno precedente pero, también con esa actitud, está votando con algo de fe, porque no analiza fundamentos que les generen confianza

            En el Peronismo la fe está basada en la historia del partido porque perdura el recuerdo de que en épocas anteriores la situación económica fue mucho mejor. Es decir, se vivió una mejor situación o muchas personas relacionadas con el votante lo afirman. El problema es que no se relaciona la realidad con las causas que la generaron y se tiene fe en que podrá volver a suceder porque son candidatos del mismo partido. Entonces, no es un voto racional, sino irracional, porque la fe es un estado emocional que no necesita de su legitimación por la realidad.

            En resumen, para asegurar el voto fluctuante y no dejarlo supeditado al mal desempeño del gobierno de Milei, habría que fundamentar claramente las medidas que serían indispensables para revertir la situación desastrosa del país.

Contradicción fundamental

Desde el punto de vista económico-social hay, fundamentalmente, dos clases: los capitalistas y los trabajadores. Los primeros son los que tienen un capital y contratan trabajadores a cambio de un salario; los trabajadores, por el contrario, no tienen nada más que su fuerza de trabajo para ofrecer. La relación que se establece entre estas dos clases es claramente asimétrica, el capitalista tiene el  poder para fijar un salario, el trabajador solo tiene la opción  de aceptarlo o morirse de hambre. Hasta hace muy poco existían leyes que regulaban los derechos de los trabajadores e instancias de negociación con los capitalistas. Sin embargo, los salarios  promedios siempre fueron insuficientes para erradicar la pobreza.

            El Peronismo no es anticapitalista, pero tampoco es pro-capitalista. Precisamente, las leyes que regulaban los derechos laborales de los trabajadores fueron establecidas durante el primer Gobierno de Perón, con el objetivo de evitar los excesos del Capital, que tiene como único objetivo la maximización de la tasa de ganancia. En el trabajo “La Comunidad organizada”, Perón dejó  constancia de su objetivo, la convivencia armónica entre el Capital y el Trabajo en el marco de la Justicia Social.

            La Justicia Social es una de las tres banderas del Peronismo, pero hace demasiado tiempo que su concepto ha sido olvidado o bastardeado. Justicia Social implica que todo el Pueblo tenga, desde su nacimiento, la misma igualdad de oportunidades para desarrollarse material y espiritualmente. De esta manera, habría quienes tengan el interés y la capacidad como para hacerse capitalistas y otros que prefieran otras actividades donde el lucro quede subordinado a la gratificación espiritual. Sin embargo, para que esto sea posible, el Estado tiene que cumplir un rol esencial: el Capital tiene que estar subordinado al bienestar general –tal como figuraba en la Constitución de 1949− para que todos los habitantes tengan asegurado alimentación, vivienda, salud y educación desde el mismo nacimiento. De lo contrario, no existirá la Justicia Social, porque las condiciones iniciales estarán sujetas a diferencias injustas, tal como lo están ahora.

Si bien la contradicción fundamental es entre el Capital y el Trabajo, desde un punto de vista político es necesario diferenciar a las grandes empresas agrarias, industriales y financieras (Poder Económico) de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), ya que son las primeras las que controlan la economía y ejercen su gran poder sobre todos los  poderes del Estado. Las PyMEs son también víctimas de ese Poder Económico aunque, como es lógico, lo sufren con menor intensidad que los trabajadores. A pesar de que en situaciones críticas como la actual terminen por alinearse con el Poder Económico, no son el enemigo principal y no se debería incluirlos como tal. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado en que dirigentes de PyMEs, o personas ideológicamente afines con ellas, no sean quienes conduzcan el Frente Peronista, porque más temprano que tarde claudicarán ante el Poder Económico.

La teoría Funcionalista, con origen en EE.UU, ha dividido a la población en estratos de consumistas, ocultando la división fundamental entre Capital y Trabajo. Como consecuencia, el rol de trabajador ha quedado desdibujado y, en el marco de la ideología dominante del individualismo extremo, hay trabajadores que no se consideran como tales y viven en una atmósfera irreal de carácter aspiracional. Es muy probable, que ese voto fluctuante esté conformado por este tipo de trabajadores.

Conocimientos mínimos

A lo largo de la historia del sufragio universal, la gran mayoría de la población no ha adquirido nunca los conocimientos necesarios para exigir, en el momento de votar, que los candidatos expliquen la forma cómo lograrán alcanzar esa realidad que prometen. Todas las campañas se diluyen en promesas basadas, fundamentalmente, en críticas a lo que el anterior gobierno hizo supuestamente mal. Por supuesto que en esta campaña de desinformación los medios hegemónicos siempre cumplieron un papel fundamental, pero hay que reconocer también que el Peronismo nunca hizo los esfuerzos suficientes como para que la población adquiriera los conocimientos mínimos necesarios.

            Este escrito está basado en la hipótesis que, si se difundieran adecuadamente los principios elementales de la economía, la gran mayoría de la población estaría en condiciones de evaluar racionalmente las propuestas de los candidatos. Como ya fue mencionado, esta condición sería indispensable para recuperar el voto fluctuante.

Política Económica

Cuando se habla de la Economía de un país a secas, se está cometiendo una simplificación que puede usarse de manera engañosa, porque se pretende establecer que la Economía es una ciencia exacta que no depende de la Política. Sin embargo, hay una definición genérica que sirve para entender por qué la Política orienta a la Economía.

“La Política es el conjunto de actividades asociadas con la toma de decisiones en grupo que tiene el objetivo de la distribución de recursos para el bien común de la sociedad”. La clave está en lo que se entienda como “bien común”. Hay políticas que consideran que hay que favorecer al Capital porque es el que da trabajo y su crecimiento permite, eventualmente, la posterior distribución de la riqueza. Por el contrario, el Peronismo propone favorecer la distribución desde un comienzo porque el Trabajo es el generador de la riqueza y es justo que el crecimiento sea equitativo.

            En primer lugar, es necesario describir los conocimientos mínimos en Economía que debería adquirir la población para discernir cuál es la política que orientará la economía y votar, entonces, con racionalidad.

  1. Balance Fiscal. Los Ingresos del Gobierno provienen de los impuestos y los Egresos están formados por todos los gastos que se realizan en el mantenimiento del Estado y la Obra Pública. A la diferencia entre Ingresos y Egresos se le llama Balance Fiscal. Cuando es positivo se le llama Superávit y cuando es negativo Déficit.
  2. Déficit Fiscal. Cuando el Gobierno tiene Déficit Fiscal recurre a la emisión de pesos o a la emisión de compromisos impresos, llamados títulos públicos (bonos o letras), que ofrece a los privados con una tasa de interés que implica una ganancia para quienes los compra. De esta manera, recibe pesos pero, como debe devolverlos con una tasa de interés, pueden representar una fuente futura de Déficit. A este mecanismo de financiación se lo conoce como Deuda Pública. Sin embargo, hay que aclarar lo siguiente. Un Déficit Fiscal moderado, a través de la  emisión de  bonos −como lo mantienen la  mayoría de los países desarrollados− es necesario para incentivar  el  ahorro en pesos del sector privado, ya que de esa manera no  se pasan al  dólar. Lógicamente, esto es posible si la  tasa de interés es superior a la inflación.
  3. Balance Comercial. Hay empresas que exportan al exterior diferentes cosas, ya sea  materias primas, bienes o servicios. Reciben dólares que deben ser cambiados por pesos en el Banco Central. A su vez, hay empresas que importan otras cosas y necesitan dólares para pagarlas. Para ello, acuden al Banco Central y compran los dólares con pesos. Por otra parte, la población puede comprar dólares para ahorrarlos o viajar al exterior. En resumen, al país le ingresan dólares por las exportaciones y egresan por las importaciones y por ahorro o viajes. A la diferencia entre Ingresos y Egresos en dólares se la conoce como Balance Comercial.
  4. Paridad cambiaria. Se llama así a la cantidad de pesos que son equivalentes a un dólar. El Banco Central lo determina mediante el cociente entre todos los pesos en circulación divididos por todos los dólares existentes en los bancos. El precio del dólar aumenta si hay emisión porque aumenta la cantidad de pesos, Igualmente, sucede lo mismo si disminuye la cantidad de dólares.
  5. Déficit Comercial. Además de las empresas que importan bienes de consumo, Argentina es un país muy dependiente de dólares por los insumos, regalías tecnológicas y maquinarias que necesitan las empresas que fabrican bienes, ya sea para el consumo interno o para exportar. Al balance negativo se le llama Déficit Comercial y representa un problema muy serio. Las consecuencias son dos: a) endeudamiento externo y b) inflación. La primera es sencilla de entender, al no tener los dólares para las importaciones se recurre a préstamos externos que, a su vez, son fuente futura de Déficit Comercial. La segunda es más difícil de entender y suele desconocerse como consecuencia del Déficit Comercial cuando, en realidad, éste es su principal causa. Las causas del Déficit Comercial pueden ser internas o  externas. Las internas son: a) fuga de dólares,  b) eliminación de aranceles de importación y c) dólar “barato” que incentiva el ahorro y los viajes al exterior. Las externas son: a) sequías que reducen la exportación de granos y b) drástica reducción en el precio internacional de  granos y carnes.
  6. Inflación. La inflación constituye la  causa fundamental del deterioro de las  condiciones de vida de la población. Cuando el Banco Central no puede abastecer a toda la demanda de dólares, aparece el Mercado Negro (dólar blue) que, en la medida que crece la demanda, aumenta su precio. El empresario paga ese precio y se cubre por aumentos posteriores aumentando, a su vez, el precio de sus productos. Es cierto que, por lo general, exagera, pero está claro que el mecanismo desencadenante es la escasez de dólares. Otra causa de inflación, aunque de menor influencia de lo que la teoría monetarista considera, es el Déficit Fiscal.  Se basa en la hipótesis que la suma del valor de todos los bienes y servicios generados tiene que ser igual a la suma de todos los pesos circulantes y que, si estos aumentan por emisión, los precios deben subir. Sin embargo, esto sucede cuando no hay capacidad ociosa en las  fábricas y la emisión va directamente al consumo. Por último, la tercera causa de la inflación es el aumento de las tarifas de los combustibles y servicios: electricidad, gas, agua y telecomunicaciones.
  7. Fuga de dólares. Se conoce como tal a los mecanismos usados para sacar dólares ilegalmente fuera del país. a) Sobrefacturación de importaciones: el importador firma un compromiso con el Banco Central por un monto en dólares superior al pactado con la empresa extranjera.  La diferencia la deposita en el exterior, b) Subfacturación de exportaciones: el exportador miente la cantidad de materias primas exportadas. La diferencia entre los dólares recibidos y los declarados los deposita en el exterior. c) Evasión: el empresario declara una ganancia menor, con la diferencia compra dólares en  el Mercado Negro y los deposita en los “paraísos fiscales” del exterior. (La ONG Tax Justice Network, con sede en Londres, ha declarado que existen alrededor de 400.000 millones de dólares de origen argentino que fueron fugados al exterior.)
  8. Deuda Externa. Como ya fue mencionado, cuando escasean los dólares se recurre a préstamos al exterior. Estos dólares deben devolverse con intereses. La consecuencia es que aumenta la probabilidad que se genere Déficit Comercial.
  9. Composición de los Ingresos. Los Ingresos están compuestos por los impuestos que  recibe el Estado. En la siguiente tabla se detallan los impuestos en Argentina de acuerdo a su participación en el total
IVA22%
Aportes Seguridad Social34%
Ganancias9%
Débitos y créditos10%
Derechos de exportación e importación15%
Bienes personales4
Restos tributarios5
Impuestos internos1

10. Banco Central. Además de fijar el valor del dólar y ser el emisor de pesos, tiene otra importante función: la determinación del valor de la tasa de interés de la deuda en pesos para ejercer un control sobre la inflación. Cuando ésta aumenta demasiado, el Banco Central aumenta la tasa de interés para reducir la masa de dinero circulante enfriando la economía, ya que decrece la toma de créditos bancarios y disminuye la probabilidad de emisión de deuda pública. Puede suceder lo contrario si se produce deflación, es decir, enfriamiento de la  economía con caída de los precios.

Estos 10 puntos constituyen una simplificación del funcionamiento de la Economía y, no obstante, pueden resultar de difícil comprensión para quienes los reciben por primera vez. Para facilitar la comprensión de los mismos, es conveniente aplicarlos al análisis de la situación económica argentina actual.

    Situación actual

    Los gobiernos de Macri y Milei endeudaron al país en aproximadamente 60.000 millones de dólares con el FMI pero, en ambos casos, esa deuda no fue utilizada para cubrir el Déficit Comercial que ya existía, sino para mantener fijo y bajo el valor del dólar, con el objeto de garantizar una operación financiera conocida como “carry trade”, comúnmente llamada “bicicleta financiera”. Este mecanismo de valorización financiera está basado en dos requisitos indispensables: 1) tasa de interés alta y 2) dólar fijo y consiste en lo siguiente. Los especuladores compran bonos en pesos con dólares; los bonos reciben una tasa de interés alta a corto plazo; como el dólar está fijo, cuando los cambian reciben los dólares originales más los correspondientes a los pesos que surgieron por la tasa de interés de los bonos. La excusa para la aplicación de este mecanismo es que el dólar debe estar fijo para no generar inflación y que el ingreso de los dólares especulativos cumple esa función, porque no se emiten pesos y la relación entre éstos y los dólares se mantiene. El problema surge cuando los especuladores no los vuelven a ingresar y los sacan del país, aumentando el Déficit Comercial y generando la necesidad de nuevo endeudamiento. El mantenimiento de un “dólar barato”, sumado a la eliminación de aranceles de importación, ha generado una avalancha importadora que ha contribuido al aumento del Déficit Comercial. Además, éste se vio más incrementado aún por el ahorro en dólares y los viajes al exterior de un sector acomodado de la población.

                Resumiendo, a los mecanismos tradicionales de fuga y evasión de dólares, el Gobierno de Milei sumó el “carry trade”, el aumento injustificado de  importaciones, los viajes  al  exterior y el pago de intereses de la Deuda Externa, todos causantes del aumento del Déficit Comercial, principal responsable de la inflación.

                Por otra parte, Milei ha hecho del concepto “Déficit Fiscal cero” el motivo central de su Gobierno, bajo el argumento de la lucha contra la inflación. Para ello, ha hecho una reducción drástica de los egresos del Estado y una pérdida generalizada del valor adquisitivo de salarios y jubilaciones, todo lo cual condujo a un enfriamiento brutal de la economía con la consiguiente caída del consumo, cierre de empresas y aumento del desempleo. A pesar del ajuste desmesurado, la inflación no está controlada porque tiene un valor creciente en los últimos meses, en gran medida porque las tarifas siguen aumentando por la eliminación de los subsidios. Por otra parte, la disminución de la actividad económica ha provocado una pérdida de los  ingresos del Estado, preanunciando nuevos ajustes.

                La contradicción de haber eliminado aranceles con la consiguiente avalancha importadora que contribuye al Déficit Comercial, pero también al Déficit Fiscal por la reducción de ingresos del Estado al enfriar la economía, induce a pensar que la motivación esencial del Gobierno es otra: impulsar un país sin industrias, basado fundamentalmente en el campo y el extractivismo minero y petrolero. Algo que recientemente fue dicho explícitamente por Milei y Caputo.

                Al analizar la tabla de Ingresos del Estado, se aprecia que el IVA, un impuesto al consumo, representa el 22% del total, mientras que Ganancias sólo el 9%, con el agravante que lo pagan también un sector de trabajadores y jubilados. Claramente, una situación que debería ser inversa. Para colmo, Milei ha reducido a un tercio el Impuesto a los Bienes Personales.

                Cuando asumió  Néstor Kirchner, el Estado gozaba de Superávits Fiscal y Comercial, el primero era el producto de una industria arruinada que necesitaba menos importaciones y el segundo debido a los altos precios internacionales de granos. Como consecuencia, pudo realizar una rápida política económica distributiva en favor de  los trabajadores. Sin embargo, cuando la economía recuperó su funcionamiento y la condición externa desmejoró, los gobiernos de Cristina comenzaron a sufrir Déficits Fiscales y Comerciales y la inflación aumentó, porque nunca se logró un cambio en la política fiscal para que fuera progresiva y tampoco se frenó la escandalosa sangría de dólares.

                Hoy, Argentina está sumergida en una situación gravísima, donde el Déficit Fiscal cero se basa en un empobrecimiento de  la  mayoría de la población y el Déficit Comercial está sometido a una Deuda Externa lapidaria, que ningún aumento de las exportaciones podrá solventar.

                Una vez entendidos los  conceptos elementales de economía, no resulta difícil entender cuáles serían las medidas fundamentales que debieran aplicarse para revertir la situación:

    1. Desconocimiento de la  parte ilegal de la deuda tomada con el FMI, que es mayoritaria porque sobrepasó el monto que debería haber sido prestado de acuerdo al aporte de Argentina, y solo sirvió para beneficiar a grandes grupos económicos a través del “carry trade”.
    2. Aumento de los impuestos al Poder Económico y disminución del IVA para  tener un Déficit Fiscal moderado con una carga fiscal más equitativa.
    3. Control exhaustivo de la evasión  fiscal y de las importaciones y exportaciones para evitar la obscena fuga de dólares y mantener un Superávit Comercial, aun en malas condiciones externas.

                Lógicamente, para que el  voto mayoritario acompañara a estas medidas, sería condición necesaria una campaña previa esclarecedora de los conceptos elementales de economía para que, fundamentalmente, ese porcentaje fluctuante pudiera votar racionalmente. Sin embargo, surge una duda: ¿bastaría con eso o habría también una condición suficiente?

    Condición suficiente

    Además de la política económica que favorece al Capital, existen un conjunto de características del sistema que amparan una injusta distribución de la riqueza y deberían ser eliminadas.

    1. Dependencia del Poder Judicial con el Poder Económico: los jueces no son elegidos por el Pueblo y los jueces federales, fundamentalmente, constituyen una casta hereditaria, razón por la cual el Poder Económico ha ejercido siempre una decisiva influencia a su favor. A partir  de Macri, esta influencia se tornó escandalosa. Como medida urgente habría que revertir el mal funcionamiento del Consejo de la Magistratura que está intervenido actualmente por la Corte Suprema, para cambiar a todos los jueces nombrados a dedo sin  los méritos suficientes para ejercer sus cargos con probidad. Un ejemplo escandaloso es la repudiable condena a Cristina.  
    2. Corte Suprema de Justicia: tiene atribuciones omnímodas para retrasar fallos y determinar la inconstitucionalidad de leyes aprobadas por el Congreso, donde el caso de la Ley de Medios es un ejemplo paradigmático. Su número de integrantes debería ser mucho mayor y tener representación federal y femenina.
    3. Medios de Difusión: las mentiras y las noticias falsas están protegidas por la legislación vigente en nombre de una mal entendida libertad de expresión. Una vez  comprobada su falsedad deberían ser castigados ejemplarmente.
    4. No aplicación del Artículo 14bis: nunca fue legislada la participación de los trabajadores en las ganancias y el control de los mismos en la producción, a pesar de estar claramente incluidos en dicho artículo de la Constitución.

    La reversión de estas características es muy difícil de conseguir y son muy pocos los dirigentes que lo han mencionado. La mayoría confunde factibilidad con necesidad, siempre condicionados por las tácticas electorales, donde prevalece el concepto estático de “correlación de fuerzas”, como si se tratara de una realidad imposible de revertir.

                Desde el gobierno de Menem, que llevó a cabo una política liberal contraria a la concepción peronista, un conjunto importante de dirigentes, identificados con esa política, se enquistó en el movimiento y ejerce una influencia negativa en la toma de decisiones. Como prueba contundente, basta recordar a los dirigentes que votaron recientemente la reforma laboral más regresiva de la historia.

    Propuesta

    Como conclusión, es posible afirmar que la propuesta electoral debería incluir la eliminación de estas características del sistema actual para que, sumada a las medidas económicas mencionadas, constituirían lo que serían  las condiciones necesarias y suficientes para revertir la situación actual de entrega y miseria generalizadas.

                La nostalgia como consigna ya no alcanza, como así tampoco las vagas promesas de mejorar la economía. Los medios hegemónicos, en el marco mundial de la gran penetración de las multinacionales digitales, que ejercen un creciente control sobre las ideas de las personas, han fortalecido la ideología dominante.

                Por eso mismo, no hay margen para la tibieza ideológica por miedo a la reacción del Poder Económico. La propuesta del Frente Peronista para el 2027 debería incluir las medidas económicas y político-jurídicas mencionadas, haciendo hincapié en que representan la concepción fundamental del Peronismo, que es la defensa de los derechos y el bienestar general de los trabajadores. Difundidas y explicadas adecuadamente no espantarían al voto fluctuante sino que, por el contrario, generarían su confianza a través de la toma de conciencia de su rol de trabajadores. Hay que erradicar las ideas de los sectores liberales del Peronismo que promueven políticas que sean más “amistosas” con el Mercado. No se gana con el voto de los capitalistas, sino con el voto de los trabajadores.

    De lo contrario, podría suceder que el desastre que dejará Milei favorezca el triunfo del Frente Peronista en el 2027, pero su Gobierno quedaría tan maniatado que no sería capaz de satisfacer las grandes demandas postergadas de la mayoría de la población y permitiría el surgimiento de un nuevo Gobierno de derecha, con el agravante de que esta vez el daño que causara sería definitivo.