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Escritos de narrativa, teatro y análisis

CAPITAL Y TRABAJO

Los sucesivos fracasos vividos deberían servir para establecer una acción política consecuente y decidida que apunte a una subordinación definitiva del Capital al Trabajo, mediante la creación de un Estado fuerte que represente a la gran mayoría del Pueblo.

El Capitalismo es amoral, sólo sigue su ley fundamental que es la maximización de la ganancia.

Por eso, toda invocación gubernamental a la solidaridad conduce a la frustración.

Los capitalistas solidarios son la excepción y corren el riesgo de quedar fuera del sistema.

La intervención del Estado en la regulación de la economía es un golpe a la esencia del sistema y exacerba la reacción de los capitalistas.

La armonización entre Capital y Trabajo es siempre transitoria y termina con elecciones tramposas o golpes de Estado.