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Escritos de narrativa, teatro y análisis

Cuento para niños

Había una vez un país muy poderoso, el más poderoso del mundo, que necesitaba asegurarse que su población tendría en el futuro todo el petróleo que necesitaría. Sabían en qué país había mucho, pero otros se le habían adelantado y se lo estaban llevando. Este país estaba gobernado por un hombre muy malo que alguna vez había sido un amigo, pero que ahora ya no les servía para nada, salvo como excusa para invadirlo. Sin embargo, el pueblo del país más poderoso del mundo ya no quería más guerras. Entonces, había que inventar algo para que cambiara de opinión. Otro antiguo amigo, socio en muchos negocios, se había vuelto muy peleador y quería matar a bombazos a todos los que no tuvieran su fe. Era el hombre ideal para transformarse en el villano más grande del mundo. Fue así que armaron un gran atentado en el país poderoso para que muriera mucha gente y su población aprobara indignada la invasión al país rico en petróleo.

Pasaron varios años y la situación económica del país más poderoso del mundo siguió empeorando, en gran medida porque los gastos de la invasión y estadía de los soldados en el país rico en petróleo eran más grandes que los beneficios del petróleo que ahora se estaban llevando. El villano más grande del mundo no había sido encontrado, a pesar de los enormes esfuerzos de los soldados del país más poderoso, que ahora estaba gobernado por un nuevo presidente que había hecho muchas promesas que no había podido cumplir y su prestigio estaba cayendo rápidamente. Fue justo en este momento que se enteraron dónde estaba escondido el villano más grande del mundo. Un conjunto de soldados del país más poderoso del mundo fue hasta donde estaba escondido y lo mató y después tiró el cuerpo al mar porque no quisieron mostrar su cadáver para no herir la sensibilidad de la población mundial, que es lo que el país poderoso respeta por sobre todas las cosas.

El presidente del país más poderoso del mundo festejó ese acto de justicia junto a todas las personas sensibles del mundo, quienes, sin embargo, empezaron a temer por la venganza de los seguidores del villano más grande del mundo, sin saber, ni sospechar siquiera que, desde su nuevo y mejor protegido escondite, estaba preparando, junto con los pensadores del país más poderoso del mundo, otros grandes atentados que justificaran nuevas y viejas invasiones y siguieran aumentado las ganancias de los fabricantes de armas de todos los países poderosos del mundo.