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Escritos de narrativa, teatro y análisis

El techo de los gobiernos populares

El techo se refiere a las limitaciones que impiden a los gobiernos populares avanzar en una distribución más equitativa de la riqueza.

Durante el siglo pasado y en lo que va de éste, en Latinoamérica ha sucedido siempre lo mismo. Los gobiernos populares logran una real mejora de las condiciones de vida de las masas populares cuando, por circunstancias fortuitas, existe un “viento de cola”, es decir, una relativa mejora en los términos de intercambio entre materias primas y bienes de capital, situación que permite generar un fuerte superávit de dólares para sostener el nivel de importaciones y mantener controlada la inflación. Cuando sucede esto, el Poder Económico (ver glosario) no ve disminuida su tasa de ganancia, sino que es impedido de aumentarla Igualmente, protestan por no poder acceder al excedente generado por el “viento de cola”, pero ése es su límite.

Cuando el sistema capitalista retorna a sus relaciones de intercambio tradicionales y desaparece el “viento de cola”, la situación se vuelve inaguantable para el Poder Económico y presiona a los gobiernos populares para que revea su política porque erosiona su tasa de ganancia. Llegado ese momento, los gobiernos populares comienzan a disminuir sus medidas redistributivas y a perder apoyo en sectores de la población. Esta situación es aprovechada por el Poder Económico para crear condiciones de inestabilidad política a través de los medios de difusión hegemónicos, con noticias de corrupción y difamación de funcionarios. Así se manifiesta el techo de los gobiernos populares, al no enfrentar al Poder Económico con medidas que sigan favoreciendo la redistribución, crean las condiciones para su final. Anteriormente, se manifestaba como golpes de Estado, hoy puede asumir la forma de juicios políticos o llegar a ganar elecciones, como en Argentina dos veces.

Antecedentes del techo

Existen dos ejemplos muy recientes del techo de los gobiernos populares. Los gobiernos de Dilma Rousseff y Cristina perdieron apoyo popular por no avanzar sobre la tasa de ganancia del Poder Económico. Como consecuencias, en el primer caso hubo un golpe institucional y en el segundo se produjo un inédito triunfo electoral de un representante del Poder Económico: Macri.

La manifestación del techo de un gobierno popular en el juicio político a Dilma

El gobierno de Dilma tuvo como ministro de economía a un banquero que impulsó típicas medidas “neoliberales”, que produjeron un debilitamiento del PT y numerosos enfrentamientos con capas medias. El gobierno de Cristina no tomó medidas “neoliberales”, pero generó una alta inflación y mantuvo el “impuesto al salario”, perdiendo el apoyo de sectores de capas medias y trabajadores, que no pudo compensar con épicas e ingenuas consignas como “la patria es el otro”.

El techo justificado por una consigna épica e ingenua.

Vulnerabilidad o reacción frente al techo

Sin entrar en el análisis detallado de estas dos realidades socio-económicas, resulta interesante tomarlas como ejemplo para poner énfasis en que el concepto de la supuesta vulnerabilidad de sectores de la población a la prédica engañosa de los medios de comunicación dominantes tiene una fuerte raíz económica, el perjuicio real de los ingresos de esos sectores. Es sobre este deterioro que puede asentarse la propaganda detractora, pero lo determinante seguirá siempre siendo la base material: el techo a la política redistributiva.

¿Por qué los gobiernos populares continúan siempre cayendo en su limitación del techo? Porque el avance sobre la tasa de ganancia del Poder Económico generaría inestabilidad institucional, con lock outs patronales, juicios por inconstitucionalidad de las medidas, campañas de difamación , sabotajes y desabastecimiento. En fin, todo lo que está sucediendo actualmente en Venezuela.

¿Significa esto que no hay otra posibilidad que esperar pacientemente un nuevo ciclo del “viento de cola” para redistribuir nuevamente la riqueza? NO. Lo que habría que hacer es profundizar la discusión política dentro de los movimientos y partidos populares para que sus militantes y todos los trabajadores sepan a lo que se enfrentarán, tomen conciencia de que es el único camino para evitar el retorno de los gobiernos liberales y se preparen para contrarrestar esas actividades con una intensa y permanente movilización popular que traspase el techo. De lo contrario, todo seguiría quedando en la superficialidad de medidas económicas paliativas, pero insuficientes, y en hipótesis equivocadas sobre el abandono electoral de algunos sectores de la sociedad después de cada derrota.

El techo se traspasa con una intensa y permanente movilización