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Escritos de narrativa, teatro y análisis

El voto fluctuante

En la siguiente Tabla se muestran, por año de elecciones presidenciales, el porcentaje de votos de los frentes hegemonizados por el Peronismo, el de la primera Oposición y el porcentaje que suman los restantes partidos, cuyo número está entre paréntesis.

AñoFrente peronista1ª OposiciónResto
194652435(4)
195263325(6)
1973622414(2)
198340528(9)
1989473716(9)
1995502921(12)
1999384814(8)
200346 (Menem+Kirchner)1638(16)
2007472330(12)
2011541729(5)
2015 1ª373429(4)
2015 2ª4951
2019484012(4)
2023 1ª373033 (3)
2023 2ª4456

Como puede apreciarse, en 1983 y 1999, el Peronismo obtuvo 40% y 38%, respectivamente. En las otras dos  elecciones que perdió,  2015 y 2023, obtuvo en las primeras vueltas el 37%, lo cual da un promedio de 38% para las 4 elecciones.  Por otra parte, el promedio de los porcentajes de las 9 elecciones triunfantes fue del 52%. Puede afirmarse, entonces, que existe un porcentaje promedio de votos de alrededor del 14% que es fluctuante, porque vota alternativamente al Peronismo y a la Oposición y es el que decide las elecciones.

            Desde 1946 a 2023 han pasado 77 años, lapso que abarca 3 generaciones de votantes con marcados cambios económicos y culturales en la sociedad. Por esta razón, no es sencillo caracterizar la composición social de este porcentaje fluctuante. Sin embargo, su existencia es muy significativa en el marco de la profunda polarización peronismo – antiperonismo.

            Así como puede apreciarse que hay un 38 % que vota fielmente al peronismo, generación tras generación, hay un alto porcentaje que jamás lo votaría. Tomando como referencia la votación de 2019, vemos que, a pesar de su desastroso gobierno, Macri volvió a sacar un 40% y hubo un 12% que se repartió entre 4 partidos del Resto. Vale la pena resaltar que, si hubiera existido un único partido de la oposición, el antiperonismo habría ganado las elecciones, algo que no sucedió nunca en primera vuelta y está expresando la diversidad del voto no peronista, dentro del cual debe incluirse a la izquierda.  De cualquier manera, es razonable caracterizar al 40% del 2019 como el porcentaje del núcleo duro del voto antiperonista.

            A pesar de la dificultad de caracterizar socialmente al voto fluctuante, desde un punto de vista electoral futuro es importante tener una idea del mismo. Para ese objetivo, se pueden comparar las elecciones del 2023 con las del 2019. Frente al 48% del 2019 el Peronismo obtuvo 37% en 2023, que representa una pérdida del 11% del voto fluctuante. Los votos válidos en ambas elecciones fueron alrededor de 27 millones. Eso significa alrededor de 13 millones de votos en el 2019 y 10 millones en el 2023. En ambas elecciones, el número de trabajadores rondaba los 16 millones, entre registrados e informales. Dado que el peronismo siempre se caracterizó por llevar a cabo políticas que favorecieron a los trabajadores, es razonable suponer que los votos en ambas elecciones corresponden a trabajadores. Por lo tanto, el pasaje del 2019 al 2023 implicó una pérdida de 3 millones de votos de trabajadores.

            La composición porcentual actual de las ramas del trabajo asalariado es aproximadamente la siguiente:

Industria28%
Servicios61%
Agricultura11%

A lo largo de estos 77 años la creciente desindustrialización fue generando un aumento del porcentaje de la rama de servicios. Si bien no es posible hablar de la composición del voto fluctuante en 1983, es razonable suponer que hoy la mayoría del mismo corresponda a trabajadores de servicios: Comercio, Servicios financieros, empleo público, etc., con una mayoría propensa a considerarse perteneciente a la clase media y no a la clase trabajadora en función de una actividad no fabril.

            Desde un punto de vista electoral, para el 2027 es indispensable elaborar propuestas que incluyan claras referencias a este sector, enfatizando  que todas las políticas económicas de los gobiernos no peronistas favorecieron claramente al Poder Económico en desmedro de  los trabajadores.