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Escritos de narrativa, teatro y análisis

Enseñanza dolorosa

El golpe de Estado en Bolivia es un hecho repudiable e injustificable pero, como todo fenómeno físico o social, tiene causas. Comprenderlas es imprescindible si se desea obtener una enseñanza de esa experiencia tan dolorosa.

Hechos:

  1. En 2008, la “Rebelión de la Media Luna” revelo que en Santa Cruz de la Sierra existe un feudo xenófobo, fascista y violento, al que la nacionalización de los hidrocarburos le sacó enormes ganancias y lo enfureció más aún.
  2. La explotación de la gran reserva de litio iba a ser realizada mediante un acuerdo con los chinos para que pudiera transformarse en bienes exportables y no simplemente en materia prima.
  3. Los jefes de Policía y del Ejército asistieron a cursos en EE.UU. (¿Solo ellos dos?) Además, existía una gran disconformidad en la policía porque el Gobierno le había sacado la confección de las cédulas de identidad.
  4. En 2016, Evo perdió un referéndum para para poder ser reelecto. Lo desconoció y logró que la instancia judicial convalidara su reelección.
  5. Varios dirigentes del MAS y la Central Obrera Boliviana le habían quitado su apoyo.
  6. La reciente elección, luego del resultado anticipado que mostraba la necesidad de una segunda vuelta, terminó con un triunfo demasiado exiguo.

Para dar un golpe de Estado, las clases dominantes, apoyadas por los yanquis, siempre necesitaron excusas para ocultar los verdaderos motivos económicos. Para ello, se aprovecharon de las debilidades de los Gobiernos populares. De esa manera, lograron el apoyo de sectores de la población que están enceguecidos por el odio a los pobres. Los motivos económicos están señalados en los puntos 1 y 2.  Las debilidades las constituyen la evaluación incorrecta de la lealtad de las fuerzas armadas (3) y la pérdida de apoyos populares (5). Las excusas fueron las acusaciones de “tiranía” y “fraude”, amparadas por los errores cometidos en los puntos 4 (no buscar un sucesor) y 6 (no habilitar la segunda vuelta).

Está claro que los yanquis no habían abandonado la metodología del golpe tradicional, simplemente la habían substituido por los llamados “golpes blandos”, pero no van a vacilar en tratar de aplicarla donde sea. Con un 40% de votos antiperonistas aspiran a ganar nuevamente y desde ahora mismo, mediante sus cómplices vernáculos, tratan de dividirnos agudizando contradicciones existentes, lo cual puede servirles para cualquiera de los dos propósitos: triunfo electoral o golpe de Estado.

En su biografía, escrita por Pavón Pereyra, Perón dijo: “En el ’55 no fuimos derrocados, caímos por el peso de nuestras propias debilidades”.