Glosario
Poder Económico: Grandes empresas, Bancos y Terratenientes.
Mercado: expresión financiera del anterior.
Aporofobia: odio a los pobres.
En el 2003, Néstor Kirchner recibió un gobierno con superávits fiscal y comercial, debido a la baja demanda de importaciones y al precio alto de granos y carnes. Anteriormente, la pesificación asimétrica de Duhalde había licuado la deuda en dólares del Poder Económico. Estas dos situaciones confluyeron para que el Gobierno pudiera paulatinamente controlar la inflación y mejorar la situación económica mediante una recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores, en gran medida también por el recuerdo muy fresco del carácter insurreccional del 20 de diciembre. Por supuesto que esto no desmerece la decisión política de Néstor Kirchner y luego Cristina, sino que se lo menciona para resaltarlo con la situación actual.
Hoy en día, no existe ninguna posibilidad de repetir aquella experiencia. Los gobiernos de Macri y Milei gobernaron para el Poder Económico a través de una brutal transferencia a su favor de los ingresos de los trabajadores y la generación de una inmensa deuda con el FMI, que solo sería pagable con un deterioro aun mayor de las condiciones de vida. Además, incrementaron la tradicional fuga de dólares a los paraísos fiscales con al amparo de la Corte Suprema y la mayoría de los jueces de Comodoro Py, que impiden cualquier intento de frenar la sangría.
No hay ningún margen para plantear un programa económico “amigable” con el Poder Económico, sino que habría que enfrentarlo vigorosamente a pesar de la enorme resistencia que generará. Sin embargo, ya dentro del Peronismo se ha abierto un debate. Quienes apoyan la versión “amigable” se basan en que, de lo contrario, el Mercado se asustaría y crearía un caos económico con devaluación, fuga de dólares y caída masiva de acciones y bonos, en plena campaña electoral, con el consiguiente aumento del deterioro de las condiciones de vida. Esta concepción no es nueva, el liberalismo siempre sostuvo que primero hay que crecer para luego distribuir, exactamente lo opuesto a lo generado por el Peronismo.
En un trabajo anterior (1) se mostró que existe un voto fluctuante entre el 10% y el 14 % que es quien determina el triunfo en las elecciones. Es un sector de la población permeable a la propaganda antiperonista, pero que ha votado al Peronismo cuando presenta candidato y propuesta esperanzadora. En su gran mayoría son trabajadores de la rama Servicios (1). Habitualmente, se los llama empleados, y así se consideran a sí mismos. La artificiosa discriminación entre empleados y obreros oculta su verdadero y significativo rol en la sociedad: ambos son trabajadores, porque lo único que tienen para ofrecer al mercado laboral es su fuerza de trabajo, y su unidad es el único reaseguro contra la voracidad del Capital.
Cuando Perón dijo su célebre frase (2): “No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan”, era él quien conducía y garantizaba el proyecto Peronista, que se fundamentaba en la subordinación del Capital al bienestar general. Esa enunciación tenía la intención de disipar dudas acerca de que su intención fuera eliminar al Capital. De hecho, durante su gobierno se desarrolló la industria nacional, favoreciendo a las PYMES y controlando al Poder Económico. Sin embargo, no hay una sola clase, sino dos clases enfrentadas desde el nacimiento del Capitalismo: los capitalistas y los trabajadores. El objetivo del Peronismo no es eliminar a los capitalistas, sino seguir aumentando los derechos de los trabajadores hasta alcanzar la Justicia Social, donde cada habitante tenga la misma igualdad de oportunidades para satisfacer sus necesidades, tanto materiales como espirituales.
A partir de la muerte de Perón, el Peronismo fue diluyendo su rol original de ser, fundamentalmente, el defensor de los derechos de los trabajadores, hasta alcanzar con Menem una desembozada expresión de liberalismo. Durante su gobierno sucedió al revés: el bienestar general quedó subordinado al Capital. Su influencia llega hasta nuestros días.
Quienes impulsan que el Peronismo haga propuestas moderadas que no asusten al Mercado, no tienen en cuenta que ese voto fluctuante está mayoritariamente compuesto por trabajadores y que, como tarea principal, el Peronismo debería enfatizar cuál es su rol frente al Capital, acompañando medidas que fortalecerían sus derechos y mejorarían su calidad de vida. De lo contrario, serían cómplices de la concepción de que los empleados no son trabajadores y reforzarían su adhesión al antiperonismo, con su visión elitista basada en la aporofobia.
- El voto fluctuante, https//:jordanidanco.com.ar/category/articulos/
- Veinte verdades peronistas, 17 de octubre de 1950.