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Escritos de narrativa, teatro y análisis

ESTALLIDO

En un reciente artículo de “Tiempo Argentino”, varios sociólogos y politicólogos opinaron sobre la posibilidad de un estallido social. Algunos mencionaron que el endeudamiento creciente era un síntoma de “implosión”, porque se buscaba una salida individual en lugar de colectiva. Hubo  otro que caracterizó a la situación social como de enervado individualismo porque la mayoría de las personas había adherido al  concepto liberal del emprendedurismo, como meta de vida. Todos coincidían en que no veían posible que se produjera un estallido social.

            Estas opiniones intentan dar una explicación a la incomprensión, bastante generalizada, de la ausencia de un estallido en función del gran deterioro de las condiciones de vida.

            Todas olvidan o ignoran que deben darse tres condiciones simultáneas para que suceda un fenómeno social de esa magnitud:

  1. Un acorralamiento de los pobres al nivel de que no tengan ningún tipo de salida económica.
  2. Organizaciones políticas que confluyan en el objetivo de voltear al gobierno.
  3. Una ruptura en las clases dominantes que genere contradicciones en los medios de difusión y entorpezca la organización de la represión.

En este momento, se están gestando las condiciones 1 y 3, pero falta la más decisiva, que es la 2.

            Cuando se hace la comparación con el 2001 no se menciona que entonces se cumplieron las 3 condiciones:

  1. El corralito y el estado de sitio provocaron el acorralamiento que se había manifestado inicialmente en los saqueos.
  2. El Peronismo, los sindicatos y los movimientos sociales confluyeron en el pedido de renuncia del presidente.
  3. El enfrentamiento entre importadores, a favor de mantener la convertibilidad y los exportadores, que querían una devaluación, completó el trío de condiciones.

Es dolorosamente cierto que falta demasiado tiempo para echar electoralmente a este loco peligroso, pero no  se logrará si las organizaciones  políticas, sindicales y los  movimientos sociales de la oposición verdadera, no tienen en cuenta la existencia de estas 3 condiciones y se preparan para ello, en lugar de apostar a un espontaneísmo inexistente.