El “Déficit Fiscal Cero” agranda la interna peronista

Puede llamarse contagio ideológico al fenómeno político que surge cuando un sector del peronismo, adhiere a una concepción económica contraria a la esencia peronista, por influencia de un poder económico y/o político.
El Peronismo Federal y el contagio ideológico
Es lo que está sucediendo actualmente con el sector autodenominado Peronismo Federal, donde sus referentes más destacados son Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos y Victoria Tolosa Paz. Su definición más tajante es la coincidente con el lema principal de Milei: “Déficit Fiscal Cero”.
Resulta llamativo que, ante una situación social y económica como la actual, con creciente cierre de empresas y aumento de la desocupación, propongan, precisamente, lo mismo que es el causante de lo que sucede. Más aún cuando a nivel mundial no hay país que cumpla con esa imposición.
Deficit fiscal cero vs. Keynesianismo: el debate global
Actualmente, los países de la zona Euro tienen un déficit fiscal promedio del 2,9% del PBI y su inflación anual es del 3,2%, con un crecimiento promedio del PBI del 1,5%. Es decir, con un déficit fiscal moderado la inflación es baja y la economía crece.
El New Deal como ejemplo histórico
El ejemplo más significativo de la aplicación de un déficit fiscal moderado para reactivar la economía (keynesianismo), es lo que sucedió en EE.UU durante el período 1933-1939 (New Deal), donde el déficit fiscal varió entre el 2% y el 5% del PBI, con una inflación pico del 3,7%.
La explicación es conocida: la inyección de dinero del Estado en infraestructura y reactivación económica no genera inflación cuando la capacidad ociosa de las empresas permite responder a la demanda creciente de bienes. Argentina se encuentra en estas condiciones. ¿Ignoran los referentes del Peronismo Federal estos antecedentes o están tan obnubilados por el apoyo electoral inicial a Milei que creen que hay que seguir su camino sin analizar con profundidad la situación?
Las claves políticas de la interna peronista
Hay otra explicación que podría calificarse como maliciosa, pero que no desvirtuaría la caracterización de contagio: la necesidad de diferenciarse, tanto del kirchnerismo como de Kicillof, quien es un firme defensor del keynesianismo.
Esta interpretación agravaría la interna peronista, porque agregaría un tercer sector, ya que la pelea Cristina-Axel ha alcanzado niveles incomprensibles. Si se lograra la unidad, superando la interna peronista, y organizara un frente electoral, es muy probable que triunfara en las próximas elecciones. De cualquier manera, el futuro de Argentina no dependería de ese hecho, sino del programa de gobierno que llevara a cabo.
Los dos modelos de país en disputa
Hay dos posibilidades de cara al futuro .
1. El camino Neoliberal
Es “amigable” con el Mercado e implica la aceptación de que el “déficit fiscal cero” es el eje del programa a cuyo alrededor girarán todas las medidas. En este caso, las consecuencias serían una mejora transitoria de la microeconomía basada en el pacto con el Poder Económico, que reduciría sus pretensiones a la espera del desgaste del gobierno, porque no podría satisfacer las expectativas de la mayoría de la población, tal como sucedió con la última parte del gobierno de Cristina y el de Fernández. El siguiente gobierno liberal enterraría definitivamente la posibilidad de consolidar un país justo, libre y soberano.
2. El camino Peronista
Es el que respetaría la esencia peronista. Propone una reforma tributaria radical para que el aumento de los ingresos al fisco provengan de los ricos (Poder Económico) y permita las inversiones sociales necesarias con un déficit fiscal entre 2% y 3% del PBI. Esto, sumado a una drástica disminución de la fuga de dólares y el consiguiente superávit comercial, permitirían el sostenimiento de una baja inflación y la paulatina recuperación del poder adquisitivo, a partir de una renegociación del pago al FMI.
Este segundo caso provocaría una rápida reacción del Poder Económico a través de sus consabidas armas desestabilizadoras, como la inflación y la presión devaluadora, que deberían ser enfrentadas con decisión por el Gobierno y la movilización popular. Si en esta feroz confrontación triunfara el Poder Económico, se llegaría al mismo trágico final que en el caso anterior pero, si sucediera lo contrario, se alcanzaría una estabilidad donde se podría empezar a satisfacer todas las demandas sociales.
Conclusión: ¿Colonia o Patria ?

En resumen, el primer caso conduciría irremediablemente a una colonia, caracterizada por la subordinación total a EE.UU, mientras que el segundo abriría la posibilidad de transformar definitivamente a la Argentina para que sea una Patria Justa, Libre y Soberana.