Pueblo, ¡qué palabra invocadora de nobles sentimientos!, tan abarcadora ella, asociada habitualmente a lo más puro y representativo de una nación. Cuando se quiere enfatizar, profundizar el concepto hasta darle una esencia emocionante, se utiliza el significante “pueblo de la patria”. ¡Qué sensación de unidad movilizadora que produce!, todos los habitantes del país contenidos en un pasado, un presente y un sentimiento común que se expresa en un proyecto superador de cualquier desavenencia que hubiera surgido o pudiera surgir.
¿A qué viene esto? Hoy leí un artículo de Sandra Russo en Página 12 en el que como frase sinóptica del mismo utiliza una que dice así: “Entre el fuerte y el débil, la ley es la que protege y la libertad es la que oprime.” La intención de la periodista es clara, aunque no lo menciona se está refiriendo al conflicto por la ley de medios. Pero como lo hace tan generalizadamente, uno sospecha que tiene una doble intención o peca de una ingenuidad asombrosa.
¿Cuándo la ley protegió al más débil? ¿Acaso los millones de trabajadores con salarios que no les permiten tener una vida digna no viven en sistemas donde impera la ley? Y peor aún, ¿acaso no hay razones legales que permiten que millones más no tengan ni siquiera un trabajo?
Para relacionar el comienzo de esta nota con el artículo mencionado me inclino por la interpretación de la doble intención, que no importa si fue conciente o inconsciente: cuando existe un gobierno que utiliza al Estado para defender a los más débiles, la aplicación de la ley los beneficia y perjudica a los fuertes. O sea, el accionar del Estado, al ponerse como árbitro parcial de la lucha de clases, logra su superación y se alcanza la formación de un pueblo unido y organizado tras el supremo objetivo de la grandeza de la patria.
Puede opinarse que acabo de descubrir la pólvora, porque, después de todo, ¿no acabo de enunciar la ideología peronista? Esta bien, de acuerdo, pero me revienta que quieran disfrazarlo. Para mí, la frase correcta es la siguiente:
Entre el fuerte y el débil la Ley es la que oprime al débil y la libertad se alcanzará cuando se cambie la Ley.